Hoy es el Día Nacional del Medio Ambiente en Chile, una fecha que busca promover el cuidado y protección del entorno natural de nuestro país. ¿Qué tiene que ver la agricultura y el trabajo de la tierra con esto? Te lo contamos en este artículo.
Agricultura y protección del Medio Ambiente
Durante décadas, la agricultura se ha visto como una actividad con fuerte impacto ambiental debido al uso intensivo de agua, la deforestación y la degradación de suelos. Sin embargo, la crisis climática global y la megasequía persistente en Chile están llevando al sector a realizar cambios.
Hoy, la actividad agrícola busca reducir el daño que pueda causar al medio ambiente y transformarse en una solución, capaz de restaurar suelos, capturar carbono y proteger la biodiversidad local.
Eficiencia hídrica frente a la megasequía
En zonas críticas de la zona central y norte de Chile, donde la disponibilidad de agua ha disminuído dramáticamente, el sector agrícola ha liderado en la tecnificación del riego.
- Conversión a riego por goteo y microaspersión: Sustituir el riego por tendido o inundación por sistemas de precisión permite reducir el uso de agua hasta en un 40% a 50%.
- Telemetría y sensores de humedad: El uso de tecnología en el campo chileno permite monitorear las necesidades del suelo en tiempo real, evitando el sobre-riego y reduciendo el consumo energético asociado al bombeo de agua.
- Energías renovables no convencionales (ERNC): Cada vez más predios agrícolas y proyectos de la Comisión Nacional de Riego (CNR) integran paneles solares para alimentar los sistemas de riego impulsado.
Agricultura y ganadería regenerativa
El manejo convencional del suelo mediante arado intensivo acelera la erosión y libera dióxido de carbono, un gas de efecto invernadero, a la atmósfera. En respuesta, la agricultura y la ganadería regenerativa en Chile demuestran que el trabajo agrícola puede capturar gases de efecto invernadero en vez de generarlos.
- Cero labranza y cultivos de cobertura: Mantener el suelo cubierto con vegetación durante todo el año evita la erosión eólica e hídrica, incrementa la materia orgánica y mejora la retención de agua.
- Captura masiva de carbono: Iniciativas nacionales impulsadas por el Ministerio de Agricultura, la FAO y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF) buscan escalar el manejo regenerativo en miles de hectáreas entre Coquimbo y Aysén, con proyecciones de mitigar cerca de 1,87 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente.
- Manejo del ganado: La rotación planificada de animales en las praderas imita el comportamiento de los grandes herbívoros salvajes, regenerando la cubierta vegetal.
Preservación del suelo y recuperación de tierras degradadas
El deterioro del suelo es uno de los mayores desafíos ambientales en las regiones áridas y semiáridas de Chile. A través de programas públicos como el Sistema de Incentivos para la Sustentabilidad Agroambiental de los Suelos Agropecuarios (SIRSD-S) coordinado por INDAP y SAG, se promueve:
- La incorporación de enmiendas orgánicas (compost, biochar y guano tratado) para reactivar los microorganismos del suelo.
- El establecimiento de cubiertas vegetales y barreras vivas en laderas para frenar la desertificación y las escorrentías erosionantes.
- El reciclaje de residuos orgánicos agrícolas, transformando rastrojos y descartes en insumos para fertilizar los campos.
Un compromiso en evolución
La transición hacia un agro más verde y ecológico no ocurre de la noche a la mañana, pero el caso chileno refleja un cambio que podría llegar a ser estructural y más profundo. Al combinar la sabiduría campesina con innovación tecnológica y políticas públicas orientadas a la resiliencia climática, la agricultura pasa de ser vista como una amenaza a ser una herramienta estratégica para la conservación ambiental.