Durante décadas, la Chasselas ha llevado una doble vida. Para muchos mercados internacionales es una uva de mesa crujiente y dulce. Sin embargo, en el mundo de la enología fina, esta cepa es capaz de producir vinos blancos monovarietales elegantes, ligeros y fieles al terroir.
A continuación, analizamos el potencial enológico de la Chasselas, dónde se vinifica con éxito y cuáles son las características que hacen a sus vinos tan especiales.
¿Vino de Chasselas?
¡Sí! Históricamente, debido a su alta productividad y brotación temprana, se la catalogó como una uva para vinos de mesa “neutros”. Sin embargo, estudios ampelográficos y la tendencia actual hacia vinos con menor graduación alcohólica y menor intervención de madera han revalorizado a la Chasselas. Al ser una uva aromáticamente sutil, actúa como un “lienzo en blanco”: tiene la capacidad única de absorber y expresar la mineralidad y las particularidades del suelo donde fue plantada (terroir).
Algunos países que vinifican Chasselas
Aunque está inscrita en los catálogos de países como Francia, Alemania, Hungría o Portugal, hay un claro epicentro mundial para esta variedad:
Suiza: Cuna y reino de la Chasselas
Suiza es el hogar de esta uva. Análisis de ADN apuntan a que es una variedad nativa del cantón de Vaud. En el país helvético representa alrededor del 22% de la superficie vitícola total (3.400 hectáreas de un total de 15 mil aproximadamente).
En la Región de Vaud los viñedos en terrazas declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO producen Chasselas monumentales gracias al reflejo del sol en el Lago Lemán y los suelos calcáreos. Mientras que en el Cantón de Valais (Alpes) se le conoce bajo el sinónimo de Fendant. Chasselas es el vino identitario de la zona, dotado de una concentración y frescura alpina admirable.
Alemania: El “Gutedel” de Baden
En tierras germanas, la Chasselas se conoce como Gutedel. El cultivo se concentra casi exclusivamente en la región de Baden (cerca de la frontera suiza y francesa), donde se elaboran vinos secos, ligeros y muy gastronómicos.
Francia: Pouilly-sur-Loire y Saboya
En el Valle del Loira, Chasselas se utiliza en la denominación Pouilly-sur-Loire, aunque a menudo se mezcla con Sauvignon Blanc. No obstante, en la región alpina de Saboya se elaboran vinos monovarietales.
Nuevas Fronteras: El secano chileno
La Chasselas ha encontrado un nicho de rescate patrimonial en el hemisferio sur. En zonas como el Valle del Itata existen viñedos independientes de más de cien años que están vinificando Chasselas 100% con mínima intervención.
Viña Zaranda es un buen ejemplo. Ubicada en Coelemu, trabajan uvas criollas en secano, entre ellas Chasselas.
Características de los Vinos de Chasselas
Los vinos elaborados con Chasselas se distancian de los perfiles aromáticos y potentes como el Sauvignon Blanc o el Chardonnay. Su elegancia radica en la moderación.
- Perfil aromático: Sutil y delicado. Predominan notas de frutas blancas frescas (manzana verde, pera), cítricos suaves y matices florales (acacia, flor de tilo).
- Cuerpo y alcohol: Generalmente ligeros, sedosos y fáciles de beber. Su graduación alcohólica suele ser moderada (entre el 11% y 13% ABV).
- Acidez: Naturalmente baja a moderada.
- Evolución y crianza: La mayoría se diseñan para ser consumidos jóvenes (2 a 3 años). No obstante, los grandes ejemplares suizos pueden envejecer con gracia por más de una década, desarrollando notas complejas de miel, cera de abejas y frutos secos.
La Chasselas, además de tener una larga data en nuestro país, está recobrando su valor patrimonial.
Si buscas un vino blanco que rompa con esquemas comerciales y ofrezca pureza y ligereza, la cepa de Chasselas puede brindártelo.
¿Eres productor en la región? Únete a la Red Origen Ñuble, un espacio en el que brindamos información y visibilidad a pequeños productores de la Región del Ñuble.