¿La vitivinicultura sigue siendo importante para la economía de Chile?

Nuestro país es el quinto exportador de vino a nivel mundial. ¿Cómo se traduce eso en términos económicos y de empleabilidad para Chile?

Actualmente, Chile es el quinto exportador de vino del mundo, participando con un 4,9% del total de las exportaciones globales, según datos de The Observatory of Economic Complexity. 

Entre enero y noviembre de 2025, Chile exportó 686 millones de litros de vino, lo que se traduce en USD 1.408 millones. El mercado chileno de exportación se centra principalmente en Brasil, Reino Unido, Estados Unidos, Japón y China, en ese orden. 

De entre las cepas producidas en territorio chileno, destacan principalmente el Cabernet Sauvignon, el Merlot y el Carmenere, la cepa redescubierta en nuestro país a mediados de los 90. 

A nivel interno, según la plataforma Wines of Chile, para 2023 el vino representaba el 5,7% de las exportaciones que no son cobre, y el 16,5% de las exportaciones agrícolas. 

La industria vitivinícola representa el 0,5% del Producto Interno Bruto (PIB) y emplea a más de 100 mil personas directamente. Además, es una de las industrias más descentralizadas: el 53% de los trabajadores se emplean en los viñedos a lo largo del país; el 19%, en logística, transporte y marketing; el 17%, en bodegas; el 9%, en embotellado y el 2%, en producción. Esto hace que los trabajadores del sector viñatero se distribuyan por diferentes regiones.

Fuera de la Región Metropolitana se encuentran el:

  • 91% del territorio vitivinícola.
  • 92% de las bodegas.
  • 85% del trabajo total asociado a esta industria.

Siendo las regiones con mayor concentración de vides viníferas la de O’Higgins, con un 32,7%, y el Maule, con un 37,9%.

Algunos desafíos de la vitivinicultura mundial

Desde el año 2003 al 2023 la cantidad de hectáreas vitivinícolas a nivel global ha disminuido de 7,8 millones a 7,2 millones, según datos de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV).

En Chile, la superficie de vides viníferas creció sostenidamente entre 2000 y 2017, para luego darse una baja en 2023, de -4% respecto del año anterior. También ha habido una baja en la producción total de vino, según el Informe de Producción de Vinos 2025 del SAG: se produjeron 838,6 millones de litros, lo que representa una disminución de 10% respecto al año anterior (2024).

¿Por qué se ha dado esta disminución?

Hay investigadores que apuntan hacia las dificultades que el sector ha debido enfrentar y al encarecimiento de distintos costos en la línea de producción asociados con la pandemia por Covid-19, como también por el conflicto armado en Ucrania, lo que ha elevado año a año el precio de los combustibles, y por tanto, de todo lo demás.

Mientras que también hay estudios que indican que hay cambios en las tendencias del mercado. Por ejemplo, un estudio de BMO Wine Market Report (Beak, Adam & Moramaco Jon, 2024) evaluó el rango etario de consumo de vino en Estados Unidos. La investigación halló que ha disminuido el consumo de vino en jóvenes y se mantiene en personas mayores que 60 años.

No podemos dejar de mencionar la relevancia del cambio climático para la vitivinicultura. El vino es un producto muy sensible al clima y a las condiciones geográficas, por lo que las modificaciones que se están dando en Chile y el mundo debido al cambio climático afectarán también al sector viñatero.

Sin duda, la industria vitivinícola sigue siendo relevante para la economía nacional; aportando buena parte del PIB, pero también generando empleo, promoviendo la descentralización y sosteniendo un sector productivo que forma parte central de las tradiciones de Chile, y configura una de las más importantes herencias de la humanidad.